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SELVA Y TU

TEPUY, Playa de Mayupa.(LIBRO: DERIVACIONES DEL AMOR)

Noche de luna y de lluvia
de olor a Mastranto mojado,
de mecernos en la hamaca en medio
de aguacero que empapa la Sabana y agiganta el río…
Mientras yo galopaba
sobre el lomo de tu potro
y te mostraba en vaivenes
el amor en otro ritmo. Ritmo de indio Pemón
ritmo de Piaches y cantos.


Noche de una luna llena
que al escampar relucía
con el paisaje imponente
de aquellos grandes Tepuyes
que vigilaban su selva
con inmensa adoración.
Noche de baile y de amor.
Tú te dejabas llevar
muy pegado a mi cuerpo
y seguías al compás
de nuestros vientres unidos
la danza de la pasión
de estrellas y duendes.


Siete estrellas te di
para señalarte el rumbo
cuando te encuentres perdido
allá en tu viejo mundo.
Solo tienes que mirar
en el cielo la leyenda
que una india te contara
aquella noche en la selva.
La historia de una gran raza
y su princesa valiente
quien por amor todo dio.
Igual puedo hacer yo
tenlo siempre bien presente.


Noche de Akaida y piaches
y de duendes sobre el techo.
Y yo abrazada a tu pecho
no sentía ningún temor
te demostraba el amor
cuando en el medio del rito
más antiguo de este mundo
explotábamos a gritos
explotábamos en uno.
Y contagiado en la danza
de toda nuestra pasión
aquel perro bailarín
que quiso bailar tambor
para demostrar la magia
de aquella noche de luna
de aquella noche de lluvia
de aquella noche de amor.

Tus pies de Alondras.

Tus pies de Alondras


Hay un revuelo de pájaros en tus pies:

cobran vida inusitada, abrazan, apretujan,masajean,acarician,tocan tambor,se mueven mientras duermes provocando un temblor en la cama que me confunde..


Tus pies son alondras al aire, suaves, frágiles,pequeños y alegres.


Tus pies me aman ,como tus manos. Recorren mi cuerpo y me excitan.


Tus pies huelen a brisa fresca , a jabón, se enroscan en mi cuerpo, me atrapan, me aprisionan, me besan.


Tus pies me dan calma y si en las noches no los siento acariciando mis piernas, no duermo bien.


Amo tus pies de alondras …que hacen nido con los míos.

Mila Mendoza

Sincronicidad entre Lentejitas y Mila

Dibujo SOL MENDOZA

Las sincronicidades son milagros menores que nos suceden a todos cuando estamos atentos a las señales. Y yo me llamo Milagros…coincidencia? ¿Cuántas veces les ha pasado que estamos pensando en una persona, y nos llama por teléfono, o os lo topamos en la calle? o cuando empiezas a leer un libro muy interesante que te gusta el tema, y todos los libros que revisas en la librería, que te los tropiezas , son sobre mismo y te ayudan a definir tu pensamiento. O una canción que la tarareas y cuando enciendes la radio es la primera que cantan… y asi todas esta cosas simples que las llaman casualidades, son sincronizaciones de tus sueños.(Según Jung, famoso psicólogo).. me encontraba en aquella tienda de ropa, que tenía unas buenas ofertas, pero solo tenia una idea fija en mi cabeza, buscar a una artista que interpretara mis canciones en España.

Alli estaba Lentejitas frente a mi, una chica simpática, alegre, llena de una energía, parecida a la mía. Comenzamos hablar y resultamos ser del mismo signo, nos gustaba escribir, cantar, eramos mujeres creativas. Una verdadera artista con trayectoria y temas de éxito. Enseguida surgió la empatía entre ambas y le regalé mi libro de poesías ¨Derivaciones del amor¨ para que leyera mis canciones y mis poemas. Mi sorpresa fue que me llamó por teléfono,le gustó uno en especial que le hizo ¨Tilin¨ . En nuestra convesación le dije que al final del libro había canciones que tenían música, hecha por mi .

Lentejita no quiso dejarse influenciar. Ella comenzó de cero con ¨Dos que se han querido¨, poema que se lo hice a mi difunto,ex-esposo, el padre de mi hijo.

Lentejita fué mi milagro del dia, y espero que no sea la única canción de mi libro, que interprete y componga, sino que de aquí en adelante podamos llevar al éxito nuestro sueño de sincronicidad.

Yo estaba en mi camino vital, en el camino de mi corazón y de mis sueños…

Y Ustedes ahora disfrutarán del resultado… Un chilaoo aflamencao.

Dos que se han querio.

https://www.instagram.com/lentejitasbea/

«Las sincronicidades son coincidencias temporales de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal y que presentan alguna relación con los pensamientos y emociones de la persona que la experimenta» C.G Jung

Dia de la Inmaculada Concepción y de la Princesa Indígena.

Así se ha debido de llamar a mi hija, quien cumpleaños este día tan bello y especial. La Virgen me regaló el Milagro, de ser madre por primera vez, he iluminó el alma de mi pequeña, bendecida por ella, para ser la persona excepcional que es y a quien todos amamos. Elvia Josefina Herrera Mendoza.

De mi libro: Historias cuentos y sabores de Mia, les ofrezco el relato de su nacimiento.

Dibujo de portada: Sol Mendoza

La princesa con su penacho  indígena.

Como todos los domingos, salíamos las dos primas, embarazadas, primigestas, a caminar las barrigas, como decía yo.  Nos pavoneábamos, orgullosas con nuestros respectivos maridos, y  nuestros vientres  hinchados a punto de estallar.  Agarradas del brazo  de nuestros esposos, las mujeres hablábamos  de lo que habíamos tejido y si teníamos la canastilla lista, mientras, que con la otra mano sobábamos la barriga para sentir el pataleo de los niños, gestos característicos de las mujeres preñadas.

Ellos, estaban pendiente de la próxima pelea del boxeo, la pelea del siglo como la llamaban, entre George Foreman “Big George” y Muhammad Ali “The Greatest.” Hacían sus apuestas y planes para verla juntos tomándose una cerveza.

            Después de una larga caminata, a las preñaditas nos daban los  antojos  por helados, que nuestros maridos complacían con el mayor de los gustos, porque también lo disfrutaban. Comiendo mi heladito de fresas, en esa rica heladería que quedaba a dos manzanas de la casa, sentí como corría un líquido de entre mis piernas, y moje el asiento

–– ¡Qué vergüenza, José Luis!  ––le dije a mi esposo, que era medico obstetra.

––Creo que he roto fuentes, o tengo  una fisura, mojé el asiento. Dame servilletas para secarlo, creerán que me hice pipi.

––No, —dijo él––. Se  está adelantando el parto, el niño está previsto para llegar en  doce días, que es tu fecha de parto.

Nos fuimos a casa por si seguía perdiendo líquido, o se me acrecentaban las  contracciones.

Al otro día, martes  ocho de diciembre, día de la Virgen de la Inmaculada, seguía con el dolor de vientre y perdiendo poco líquido. José Luis tomaba el tiempo de las contracciones y decidimos irnos a la clínica para que me examinara el doctor, quien  era mi cuñado Darío, casado con mi hermana mayor María Josefina.

            Encontró que el cuello del útero se había borrado y estaba iniciando un proceso de parto.

––José Luis llévala a casa y la traes preparada para hospitalizarla–– dijo mi cuñado.

Pasé  por casa de mi mama, antes de ir  al  hospital, para avisarle y darles la noticia que iba a nacer su primer nieto.  Mi mamá me preparó un atole de Maicena, porque no podía irme, sin nada en el estómago y así emprendí el camino a la clínica con mi canastilla de amarillo, porque en ese entonces todo quedaba a voluntad de Dios. Lo que viniera, si era niño o niña, sería bien recibido. Me acompañaba mi inexperiencia de primigesta, pensando que todo sería rápido y la alegría e ilusión  de mi  primer hijo. No voy a decir los nervios, porque nunca los sentí.

Al llegar a clínica, me dieron habitación y me arreglaron para empezar y acelerar el parto, afeitada, enema y  Pitosín en vena, para acelerar  las contracciones  y los dolores también. Aquella noche era la pelea más famosa de la historia del boxeo y todos estaban esperando verla en la televisión. Era lo único que oía hablar entre las enfermeras y los médicos. Mi papá, médico viejo ya estaba preparado para el advenimiento de su primer nieto, estaba allí acompañándome. Todos los otros doctores estaban nerviosos, no sé si era porque mi padre, con su experiencia, los intimidaba, o porque se podían perder el boxeo.   Tardé mucho, no dilataba bien, unas  seis horas de trabajo de parto o más. Me  dio la anestesia el futuro padrino del  bebé, médico anestesiólogo y mejor amigo de José Luis. Con la epidural se me aliviaron los dolores, por un rato, pero empecé a vomitar el atol de maicena que me hiciera mi mami, con tanto amor, y con lo extendido  del alumbramiento perdí la anestesia.

Entre contracciones, dolor, los espasmos del vómito   y los gritos del boxeo seguía yo con mi proceso, ¡que ya no aguantaba! ¡Ya no tenía más nada que expulsar, solo bilis! 

De vez en cuando llegaban mi cuñado y mi esposo a revisar las dilataciones  del útero, mientras, mi papá no se movía de mi lado, me agarraba la mano y me pasaba el envase del vómito, me limpiaba y me acariciaba la cabeza, me ayudaba a incorporarme para seguir vomitando. Protestaba  porque estaban pendientes de la pelea  del siglo y no de mi parto.

Llegó un momento en que perdió la paciencia y fue a la habitación  de los médicos, contigua  al quirófano, a preguntarles si es que me iban a dejar sola, pariendo o era él quien me debía de  atender. Así salieron los  tres  médicos apuraditos, mi esposo, mi cuñado y el padrino, diciendo:

— ¡No doctor no se preocupe, ya estamos aquí!

            Empezaron las enfermeras montadas en mi barriga  a empujar, para ayudar  a que el bebé saliera, estaba atascado. Eso acrecentaba mi dolor. En aquel entonces, una cesárea era el último recurso.

—Hay que cortar, la episiotomía, has la  incisión  en el perineo. Es un trabajo de parto laborioso hay que ayudarla. —decía mi padre con voz grave, viendo que mi cuñado no tomaba la determinación.

            —Hay que hacer  la episiotomía, no sale el feto, abre el camino, para que salga la vida, y no se desgarre hasta el recto.

—Sí, si doctor ya– respondió mi cuñado.

            Yo solo veía la figura de mi padre enfrente de mí, detrás del mi cuñado que hacia el procedimiento. Mi esposo me agarraba la mano y me pasaba el envase del vómito. Con  cada esfuerzo por vomitar   ayudaba  también  a pujar.

Mi papa, con voz muy pausada le habló a  mi cuñado.

—Hay que ayudar  con un fórceps.

—Eso estaba esperando doctor, que usted me dijera. —Respondió Darío.

No se atrevían a tomar ninguna decisión sin que él  la autorizara.

Yo seguía con mis vómitos y dolores horribles. Mujer que  no ha parido nunca no se imagina lo que es eso. Es tan intenso que sentía que me desmayaba. Solo  escuchaba unos  gritos

— ¡Dale, dale duro, túmbalo!

—Denle más volumen al televisor para escuchar la pelea–– dice el doctor

— ¡Cónchale!

— ¿Qué pasó?– dijo mi papá– ¿Algo va mal?

—¡Nooo! ¡como que hay knockout! –Respondió el médico anestesista—.  1, 2, 3  se levantó.

Y yo sin saber que pasaba, vomitaba ya la bilis,  y gritaba – ¡más nunca come atole de Maicena!– y preguntaba al doctor.

— ¿Por qué te levantas?  Sácame a ese muchacho. ¡Ay me duele! ¡Ay, no aguanto más!

—Allí viene, allí está la cabeza, utiliza el Fórceps y sácalo —Decía mi papá, pendiente de mi sufrimiento

–– ¡Rótalo, rótalo! ¡Puja, puja duro, hija! 

— ¡Dale duro termínalo de rematar!

— ¡No, no lo rematen! —gritaba yo desesperada pensando que era conmigo, que yo pujo…

— ¡Puja, puja más fuerte, empújale la barriga!  —ordenaba mi papa a la enfermera que estaba sobre mi panza.

—Dale un golpe en la cara termínalo.

—Dale, dale, ¡puja, puja!

— ¡Knockout!

            Y se escucha el llanto…

— ¡Ya salió! —dice mi padre respirando hondo.

— ¡Ya lo tumbaron! una dos 3 4 5 6 7 8 9 10… ¡no se para!

—Está bien, está sana. ¡Es una niña! Están contando los deditos, diez,  están completos.

—No se puede parar  es un bebé, pero llora– dije yo a punto de desmayarme, sin comprender.

– ¡NOOO es Knockout!

—Quiero verla —digo yo llena de vómito. Ese olor no me abandonó durante todo el embarazo  y terminé pariendo cubierta de él.

            —Quiero verla —dije con una voz entre alegría y dolor.

—La están limpiando. Responden.

— ¡No se levantó, no se levantó   ganó, ganó!,… Se abrazaban, brincaban

 ¡Pensaba que eran esas demostraciones de  alegría por el nacimiento de mi hija!

José Luis  lloraba.

—Aquí esta nuestra hija mi amor– y me enseñó a  la niña más linda, producto  del  amor  que fue traída al mundo con  el dolor más profundo de parto pero con la felicidad, mas grande y esperada.  

—Pero, ¿Qué tiene en la cabeza? —Pregunté—, ¿un golpe? ¿Quién le pegó, fue el Fórceps?

—No dice mi esposo– es el cabello parado.

¡No, no es eso! —Respondí—, es un penacho de princesa indígena.

Y mi padre dijo en voz alta y fuerte para que no hubiese dudas….

—Sí, tiene mucho cabello y un gran remolino que le levante el pelo, será tu princesa indígena y  se llamará como sus dos abuelas, Elvia Josefina…

            Si teníamos nombres seleccionados todos nos quedamos callados…Y así hija mía, siempre serás mi princesa, con tu penacho de cabellos que asemejan  las  plumas  de los indígenas adornando tu bello rostro. Ese  es el recuerdo  imperecedero de la primera vez que te vi.

NOTA.- Ahora comprenderán porque no se llamó Inmaculada Concepción.

AMOR…

Amor, siento que te quiero tanto y tanto,
que la vida se me escapa en cada abrazo que te doy. Amor, amor.

Amor, siento que mi piel te pertenece, que mi cuerpo es un juguete,
que despierta tu pasión.
Amor, Amor.

Amor, súbete a mis alas
y volemos hacia un mundo de ilusión Amor, amor.

Hecho a tu medida,
con las cosas más queridas,
con las flores de mi vida,
mi cariño, mi alegría y comprensión. Amor, amor.

Amor, siento que tus besos son el fuego que alimente mi sentir.
Amor, amor.

Amor, eres la verdad que yo anhelaba mi deseo de existir
Amor, amor.

Amor, súbete a mis alas
y volemos hacia un mundo de ilusión. Amor, amor.

Hecho a tu medida, con las cosas más queridas,
con las flores de mi vida, mi cariño, mi alegría y comprensión. Amor, amor.

LETRA, MUSICA Y CANTADA POR MILA MENDOZA. DIBUJO: SOL MENDOZA

DEDICADA A TODOS QUIENES SIENTEN EL AMOR…

Nos quedamos vacios.

Hoy en el día mundial de la poesía les dedico este verso de desamor para aquellos, quienes sienten, aman, viven, sufren, lloran y son felices…de mi libro ¨Derivaciones del amor¨

Ilustración Sol Mendoza

Nos quedamos perdidos en un sueño, caminando una playa que no existe. Dos extraños en la misma cama,
que ni los buenos días se dicen.

Nos quedamos vagando en un desierto, en un abandonado sembradío.
Aridez al hablarnos y mirarnos
y un frío que entumece el alma.

Nos quedamos con las manos vacías,
con los cuerpos dormidos en un gran desamor. Con las miradas frías y mucha rabia en la voz.

#diamundial de la poesia #poesia

DOS QUE SE HAN QUERIDO

ILUSTRACIÓN SOL MENDOZA

Dos que se han querido como tú y yo lo hemos hecho, no se pueden apartar; aunque anden al acecho, todo el pueblo, los amigos,
tu mujer y los vecinos.

Que nacimos para amarnos, y si quieren separarnos, tendrán que quemarme viva, o flagelar todo mi cuerpo, para arrancarme tus besos.

Borrarte de la memoria, todos mis versos de amor. Incinerar mi recuerdo
en la pira de tus huesos.

Y mis besos brillarán,
en cada llama rojiza
que se desprenda del fuego, como estrellas refulgentes del espacio sideral.

Dos que se han querido

No lo puedes remediar
y aunque no me quieras ver ni me quieras escuchar tendrás que acallar mis ruidos o bloquear tu corazón.

Tendrás que secar tus lágrimas o robar como un ladrón
el sueño de algún poeta,
una barca de coral.

Un jazmín en luna llena
un pétalo de azahar
el brillo de la ardentía
el ruido eterno del mar.
O lanzarte a la aventura
de un Ulises por su mar para ver si de esta forma puedes borrarte mi nombre y me puedas olvidar.

En estos momentos la cantante española Bea, conocida como ¨Lentejitas¨ está haciendo una arreglo musical de esta poesía en Flamenco Chill out, o Flamenco lounge. !Pronto estará listo para que disfruten de una voz excepcional y una música contagiosa.!

Un grito desde el Olvido

Libro sobre el General Matías Cañas.

…Y un  grito salió desde el olvido.

Si no lo cuentan desaparezco.

Memoria es vivir y Olvidar es morir

y no quiero morir dos veces.

Mi madre, Josefina Cañas de Mendoza, mantuvo viva en nosotros la memoria de su padre, nuestro abuelo el general Matías Cañas, con sus historias y relatos.

Por ti, mamita, nació este libro,  fruto de nuestras conversaciones en la terraza de la casa del lago, donde vives con mis hermanas. Yo estaba con ustedes en esos días, era de mañana y  llegaban los patos,  mis hermanos del aire, y tú les repartías las migajas de pan. Entre risas y cuentos respondías las preguntas que te hacíamos convirtiéndote  así en un archivo vivo.

Las siguientes mañanas proseguiste con tus relatos, nos mostrabas fotografías, mencionabas nombres, leías cartas y recordabas anécdotas de la vida de tu padre, nuestro abuelo.

Un día grabamos las entrevistas para que quedara registro, eran estas de diferentes temas pues, a tus cien años, tienes mucho que contar. Me vine  a Venezuela, pero mis hermanas continuaron haciéndolas y nos pareció tan interesante lo que contabas, que nos motivó a indagar en documentos y periódicos de la época, y nos encontramos con muchas sorpresas.

Nos dimos a la tarea de abrir el cajón de la memoria familiar, hurgando recopilando recuerdos entre los primos y tíos,  y cada quién puso su granito de arena para documentar lo que fue la vida del abuelo, trayendo al presente las memorias familiares conservadas en el tiempo.

….Y  me dispuse a ser la mano que lleva la pluma para reseñar todo aquello, y la escritura surgió espontáneamente, dando como resultado esta primera historia novelada pero basada en hechos reales que documentan la vida del general Matías Cañas. Sus orígenes, sus vivencias en la Venezuela convulsa que le tocó vivir.

Libro escrito por Martha Mendoza Cañas

Quiero, quiero.

De mi libro ¨Derivaciones del amor¨ les ofrezco mis canciones y poemas.

Quiero, quiero.

Eres rima, prosa, poesía, verso preso, entre mis besos, sol naciente, mi alegría. brisa suave, alma mía.

Quiero, quiero, eso quiero.

Soy tu canela, tu romero, Condimento, mi te quiero con caricias que te gustan cuando mi cuerpo te entrego.

Quiero, quiero, eso quiero.

Soy quien perfuma tu piel de azaleas y de miel
en mi loca desnudez.

Soy quien te incita a la locura cuando aprietas mi cintura cada nuevo amanecer.

Eres, soy, el amor en su mágica expresión

Quiero, quiero,
Eso quiero …que te quiero con pasión. Quiero, quiero, eso quiero…

Con esta bella imagen de Sol Mendoza, exclusiva de mi libro les dejo los Links.

Las pueden conseguir tambien en Tunes: sigan el link http://itunes.apple.com/album/id1572976798?ls=1&app=itunes

En Apple music: http://itunes.apple.com/album/id/1572976798

En Spotify:https://open.spotify.com/album/6YPLmUKuoS3YeREZ5DyvVF

Amor, Covid y comidas eróticas.

AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COVID19

Que difícil es el mundo ahora en los tiempos del bendito COVID19.  No puedo escribir con estos guantes, no puedo respirar bien con esta máscara, ¿cómo será ahora? ¡Ay no! Y ni pensar en el amor en los tiempos del coronavirus, lo que me faltaba por ver. Sólo pienso en que de un momento a otro recibiremos la visita de los extraterrestres, o que nos convertiremos en zombis por causa del virus chino.  No creo que nos tardemos tanto porque con eso de los OVNIS volando en formas geométricas, que si un cuadrado en el cielo, que si un triángulo… solo faltan los octágonos para completar y tendremos otra tragedia más para cuidarnos… ¡la invasión extraterrestre! Y ni hablar de las fulanas redes y las reuniones virtuales. 

Y bueno, ¡Si! Creo que la paranoia me afectó la cabeza, porque durante esta pandemia, que sólo quedará desempleo, hambruna, crisis global y pare de contar, nada mas y nada menos, se me ocurrió la brillante idea de buscar pareja. La verdad es que pensándolo bien creo que estoy un poco loca, o en el fondo siento ¿qué no lo quiero encontrar? pero, es que es tan difícil y me da pereza pensar en encontrarme en una cita cara a cara, con mascarillas puestas, guantes y a dos metros de distancia con un hombre que me guste; porque hay lugares que el distanciamiento es hasta de seis metros. ¡Que tragedia!

Lo peor no es solo los guantes y máscaras, sino el estar en esas preguntas y respuestas de ping pong… que si eres casada, divorciada, viuda, que si tienes un amante… ¡Ay no! El punto es que lo pensé muy bien porque detesto las dos cosas: el salir en tapa bocas o enrolarme en una página web, donde no sabes si el sujeto en cuestión es verdadero, o lo que sea. Pero no perdía nada con intentar así que me arriesgué y me registré en una página de match.  Si, de esas que le das que si o no, cuando ves una foto y si ambos le dan un si, pues es un match.

Navegando en mi “match”, me encontré con este hombre maduro, tan bien puesto, de barbas blancas y ojos profundos. Tenía una foto muy dulce con una bella sonrisa, otra en una playa donde se realzaban sus bíceps un poco trabajados. Les cuento que me puse en contacto, le di al ¡SI! Y enseguida recibí su respuesta. Era un tipo holandés, me dijo que se tuvo que ir a Turquía por viaje de negocios. Tenía un negocio de piedras, minería, un verdadero hombre de futuro.

Las cosas avanzaron rápido durante los textos, él siempre estaba disponible sin importar nada, me daba prioridad, al menos así lo sentía yo. Me escribía todas las mañanas una linda carta de amor, me llamaba por teléfono con una voz muy dulce, todas las noches, para que durmiera pensando en el, pero ahora que lo pienso, esa voz no estaba acorde a la edad que reflejaba en la foto… ( Cuento que aparece en el libro Historias , cuentos, sabores de Mia.). Continuará….